Muchos cristianos hablan o cantan sobre la necesidad de enfrentar con fe los procesos difíciles de la vida. Sin embargo, cuando estos llegan prefieren evadirlos.
La realidad es que existe una brecha ancha entre lo que sabemos que debemos hacer cuando lleguen las pruebas y lo que eventualmente hacemos cuando estás llegan.
Especialmente cuando el proceso toca a las puertas de nuestro hogar y nos lastima personalmente. También cuando el proceso exige de mi un rendimiento total, un mayor nivel de tolerancia, paciencia y perdón de mi parte.
Es justamente ahí en donde descubrimos que el proceso no es “algo sobre lo que se canta y se habla”, sino que es una crisis real y profunda que confronta nuestras convicciones y madurez espiritual.
El proceso no se trata de tan solo decirle a otros lo que tienen que hacer cuando estos llegan a sus vidas. Sino de aprender a enfrentarlos en carne propia y continuar caminando mientras sentimos el dolor, y mientras esperamos que Dios haga Su parte.
Así que si estás pasando por algún proceso difícil en tu vida, recuerda a cuántas personas le aconsejaste a que se sometieran y soportaran sus procesos por difícil fueran.
El pastor Luis Roig dijo en su sermón que: “La verdadera autoridad espiritual no está en saber la verdad, sino en vivirla.”
Entendamos que los procesos de la vida no son para castigarnos, sino para que crezcamos!
Bendiciones! Pastor M


